lunes, 2 de febrero de 2015
Ciudades del futuro, Rotterdam
Cuando llegas a Roterdam, ya incluso antes de salir a la calle, notas un aire nuevo. Incluso dentro de la estación de tren puedes comenzar a presagiar un aire nuevo. Allí dentro no parecía que estuvieras en una tumultuosa estación de tren aglomerada de gente sino un espacio en el que puedes desentenderte de todo y comenzar a observar los primeros vestigios de esa enorme arquitectura que inunda la ciudad.
En la calle te sientes como liberado, y no es por estar encerrado durante el viaje. Ves que todo a tu alrededor es grandioso y guarda una enorme coherencia. Armonía es lo que sientes y así es. Roterdam esta construida en base a una gran armonía arquitectónica que además influye e inspira en su estilo de vida metropolitano y dinámico, sin deshacerse de la tranquilidad que normalmente rehuyen las grandes ciudades.
Para explicar las características de esta ciudad hay que destacar que fue completamente destruida en 1940 y que al final de la II Guerra Mundial empezó de nuevo su completa reconstrucción partiendo de cero.
Sigue los patrones que adquirieron las nuevas ciudades a partir del s. XIX, grandes rectas paralelas como vías principales en este caso. Majestuosos puentes unen los pequeños islotes o penínsulas de esta ciudad que cuenta con el puerto de mercancías mas importante de Europa y es el segundo del mundo. Así que podéis imaginaros la pasta que se maneja, hablando claro.
Darte una vuelta por allí es como dar un salto al futuro, o bien darte cuenta que estas en él. Comparada con los cascos antiguos de la mayoría de ciudades europeas, parece que Rotterdam es un modelo de ciudad futurista al más puro estilo Ciencia-ficción.
No faltaría menos hablar de lo cojonuda que es la gente allí. Personas más cercanas de lo que el tópico hacia los germánicos nos suele contar. Además son personas muy cultivadas en todos los sentidos, tienen el conocimiento que se requiere para llevar los estilos de vida que llevan y pasárselo de puta madre sin prejuicio ni perjuicio ninguno. Así nos contaba un colega de allí del cual no recuerdo su nombre (lo llamaremos Roterdamés joven estándar) en uno de esos famosos cafés con los que cuenta Roterdam, en Holanda (TheNetherlands).
Todas estas cosas mezcladas te hacen darte cuenta que esta ciudad sigue unas pautas de evolución, podríamos llamarlas, correctas y te hace llevarte muy agradables conexiones.
Saludos! y cuidaos, porque si no lo hacéis vosotros no lo hará nadie más salvo vuestra madre.
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